Red de bibliobuses: la mejor manera de lograr un objetivo, también en la Comunidad Valenciana

Dibujo bibliobus y texto del niño  //  Descarrega l’article en versió PDF

Transcurrían los primeros meses de la década de los noventa cuando una niña de 6 años hizo un dibujo muy llamativo de vivos colores con el que quiso representar nuestro bibliobús. Al mismo tiempo, un niño que ni siquiera conocía a la niña del dibujo escribió una frase saltarina entre las pautas de su libreta del colegio. La frase formaba parte de un párrafo muy sencillo, de un niño, pero al mismo tiempo era mucho más, era la simplificación de una verdad incontestable. Decía así:

Muchas veces había oído hablar de las bibliotecas pero nunca había visto ninguna de verdad, pero un día llegó al colegio el bibliobús….
Niño

Una y otro fueron los ganadores del primer concurso de redacción y dibujo organizado por el  servicio de bibliobús de la Diputación de Castellón, cuyo tema debía ser precisamente “el bibliobús”. Sin duda hubo muchos otros dibujos y también otras frases igualmente merecedores de un premio, pero estos dos fueron los que más gustaron.

Bibliobús. El Toro (Red de bibliobuses)

Aquellos días me pregunté y todavía hoy sigo preguntándome por qué un niño es capaz de expresar con tanta sencillez lo que a los mayores nos cuesta tanto, incluso siendo tan evidente, así que no puedo evitar pensar en la fábula de Ándersen “El traje nuevo del emperador” en la que sólo fue necesario que alguien alzase la voz.

Sin pretender caer en la tentación de hablar de derechos, recomendaciones y buenas intenciones para lo que sólo sería necesario un copia y pega de algo que ya conocemos, prefiero explicar una parte de las bondades de este desconocido para muchos servicio de biblioteca sobre ruedas.

Desde septiembre de 1987 el servicio de biblioteca móvil en el interior de la provincia de Castellón funciona dando cobertura a 25 municipios, a los que últimamente se han sumado otros 3. Se trata de un servicio bibliotecario de préstamo al que pueden optar todos los vecinos de esos municipios sin distinción de edades ni otras consideraciones.

Bibliobús. Olocau del Rey

Como bien da a entender el niño que escribió la frase del concurso, en demasiados pueblos de nuestra geografía, no sólo en Castellón, todavía hoy siguen sin saber lo que es una biblioteca propia. Ni grande ni pequeña, ni ostentosa ni modesta, simplemente no la tienen. Si la tuvieron en tiempos de los Teleclub, eso es ya sólo un recuerdo que murió al mismo tiempo que la mili. El Servicio Social Sustitutorio fue un recurso gratuito que vino bien para asear la casa. Se echó mano de voluntarios forzosos que preferían prestar servicios entre los libros de las bibliotecas de su pueblo , que pasear fusiles lejos de casa. Pero aquello terminó, y terminó con un último intento lleno de voluntad que inevitablemente languideció al igual que muchas agencias de lectura y pequeñas bibliotecas que promovieron con esfuerzo e interés algunas asociaciones locales en pueblos pequeños. Algunos de aquellos huecos los ocupa un bibliobús.

El bibliobús es un servicio público. El bibliobús no es ni un simple repartidor de libros ni un negocio que tiene que tener una rentabilidad económica a base de prestar cuantos más libros, mejor. El bibliobús acerca derechos básicos a los ciudadanos. El bibliobús no discrimina. El bibliobús es práctico y versátil para llegar a cualquier rincón. El bibliobús colabora en la consecución de la dignidad de las personas. Por encima de todo el bibliobús es una biblioteca.

Nuestro bibliobús de Castellón es una biblioteca de préstamo directo con las limitaciones de tiempo de estancia y de espacio de lectura, que en muchos casos se complementa con salas disponibles en los ayuntamientos, en las casas de cultura e incluso en los colegios públicos, llegando en este último caso a cubrir funciones que deberían asumir las inexistentes bibliotecas escolares de los colegios que visitamos.

La dotación de personal está formado por dos personas: un conductor que se encarga de todo lo relacionado con el vehículo y que tiene los conocimientos suficientes para colaborar en las funciones propias de la biblioteca, y el bibliotecario que se encarga de todo lo relacionado con la propia biblioteca y un poco también de psicólogo confesor dispuesto a escuchar asuntos más allá de los libros, y que al mismo tiempo puede encargarse de la conducción del vehículo si es necesario. Todo con la intención de que el servicio no se vea interrumpido por indisposición de alguno de sus dos componentes, pero sobre todo que los lectores se sientan cómodos cuando nos visitan.

No estamos solos.

Si echamos una mirada a nuestro alrededor podremos comprobar que en España circulan en la actualidad alrededor de 80 bibliobuses. La mayor parte de ellos son mantenidos y gestionados por las diputaciones, otros por las comunidades autónomas, otros por convenios entre las diputaciones y las comunidades autónomas, y otros por los propios ayuntamientos. En la Comunidad Valenciana existen hoy en día dos tipos de bibliobuses, por una parte los que mantiene y gestiona el ayuntamiento de Elche, y por otra, el que nos ocupa, que hace lo propio la Diputación de Castellón con un servicio de carácter provincial. También hubo uno en Gandía, dependiente del propio ayuntamiento, que se destinó a las playas y barrios periféricos en época de verano durante 10 años, obteniendo mucha aceptación entre sus usuarios, tal como se explica en Símile nº 32. Desgraciadamente dejó de funcionar, aunque nos constan datos estadísticos del año 2015.

El bibliobús de la diputación de Castellón tiene un calendario establecido con periodicidad quincenal, es decir, que visita cada una de las 28 poblaciones de sus rutas dos veces al mes durante 10 meses al año. El ejercicio anual del bibliobús suele coincidir con el periodo escolar, y presta durante ese tiempo entre 12.000 y 14.000 documentos (libros, revistas, DVD’s y CD’s), ofreciendo sus servicios a toda la población. Los préstamos son gratuitos y aunque consideramos que como servicio público el aspecto económico no es lo primordial, lo cierto es que las cifras están ahí y nos permiten hacer comparaciones con otros servicios bibliotecarios.

El Diario Levante del jueves 31 de octubre de 2002 afirmaba que un tercio de los municipios valencianos carecía de servicios bibliotecarios. Seguía diciendo textualmente:

…los habitantes de 180 municipios de la Comunidad carecen de una biblioteca pública. El mapa de lectura pública valenciana, elaborado por el Servicio de Archivos y Bibliotecas de la Consellería de Cultura, recoge que sólo el 66% de los municipios cuenta con servicio bibliotecario. El informe matiza, no obstante, que el 96% de los habitantes puede acceder a la lectura pública a través de servicios complementarios, como el bibliobús…
Diario Levante

Bibliobús. CinctorresPocos años después se pudo confirmar que esos datos variaban poco, es decir, que el 4% de la población de la Comunidad Valenciana seguía sin tener acceso a una biblioteca pública porque en su lugar de residencia no existía ninguna. Dicho de esta manera no parece exagerado. Sólo un 4%. No obstante, si lo vemos desde otro punto de vista quizás sí sea necesario considerarlo seriamente, puesto que se trata de un servicio público que las distintas administraciones tienen la obligación de prestar. Hablamos de que ya en 2004 el 34% de los municipios de la Comunidad Valenciana no contaba con ningún tipo de instalación bibliotecaria pública.

Bibliobús. CastellfortLa pregunta que nos debemos plantear en 2018 es si realmente la situación ha mejorado y esas deficiencias de servicios culturales básicos es diferente. Lamentablemente no es así. Los últimos datos estadísticos comparables son de 2015 y los ofrece el MCU. Los hay más recientes en el INE y en las estadísticas de la GVA pero no llegan al detalle necesario para poder comparar.

En cualquier caso resulta desalentador comprobar que entre 2004 y 2015 ha empeorado mucho la situación bibliotecaria general en poblaciones pequeñas de las comarcas del interior. Si bien el porcentaje de personas en la Comunidad Valenciana sin acceso a una biblioteca se mantiene cercano al 4%, por el contrario el número de municipios sin biblioteca ha aumentado considerablemente, incrementándose en 73 poblaciones respecto a 2004, siendo la provincia de Valencia la que más ha sufrido esta merma con 42 municipios más que han perdido su biblioteca.

Llegados a este punto, en un intento de diagnosticar las causas de esa debacle todas las miradas se dirigen hacia el despoblamiento del interior en beneficio de las zonas costeras que tienen un crecimiento progresivo, entonces ¿por qué el porcentaje de personas en la Comunidad Valenciana sigue siendo el 4% después de una década? No nos vamos a entretener ahora buscando las causas exactas del problema, pero sí creo conveniente dar a conocer algunos datos que pueden ayudar a encontrar la mejor solución:

En 2006 indiqué en mi PFC los costes objetivos de las tres posibilidades soluciones en los que se tenía en cuenta sólo los “gastos comunes y de mantenimiento incluido el del personal”. Si en esos costes se incluyesen edificios y adecuaciones de las instalaciones, los costes se podrían disparar en el caso de las bibliotecas estables y las agencias de lectura, sin considerar la preparación del personal que se debería hacer cargo de la gestión, que además es bien sabido que supone más del 50% del gasto total. Con el incremento de municipios que han perdido su biblioteca desde 2004 y suponiendo que los costes no han variado de manera importante, los gastos anuales a fecha 2015, al margen del gasto en infraestructuras o en su caso de la compra de los vehículos, es presumible que no distarían demasiado de los siguientes:

Mantenimiento de 225 bibliotecas 12.430.125 €
Mantenimiento de 225 agencias de lectura 7.661.925 €
Mantenimiento de 9 bibliobuses 884.565 €

bibliobus nieve

Concluimos que una red de bibliobuses es la opción más viable para ofrecer total cobertura bibliotecaria en la situación actual de la Comunidad Valenciana, con la posibilidad añadida de contar con el personal adecuado para el desarrollo del servicio, teniendo en cuenta que son 2 personas la dotación ideal de un bibliobús (bibliotecario y conductor auxiliar de biblioteca), con sólo 18 personas para los 9 bibliobuses que se proponen sería suficiente, frente a 225 para las agencias de lectura y entre 225 y 550 para las bibliotecas.

No propongo la opción bibliobús sólo por el aspecto económico de mantenimiento de las infraestructuras, personal y coste de gestión, también las cifras de préstamos por habitante son favorables a ellos, precisamente por el dinamismo y la versatilidad que no poseen ni las bibliotecas estables ni las agencias de lectura, que todo sea dicho, sin duda poseen otras virtudes que no tienen los bibliobuses. Todo, teniendo en cuenta además una actualización constante del fondo que se ofrece y las peculiaridades de los lectores que requieren de un trato personal más directo y elástico, al tiempo que facilita su integración social igualando en lo posible los derechos y las oportunidades de todos los ciudadanos, independientemente de su lugar de residencia.

Valentín Salvador Calvo

Autor: Valentín Salvador Calvo, Coordinador del bibliobús de la Diputación de Castellón, Licenciado en Documentación por la Universitat Politècnica de València, Diplomado en Biblioteconomía y Documentación, profesor de EGB por la Universitat de València y premio ACLEBIM 2011 por su trayectoria profesional.


E-mail: valentinsalvador@dipcas.es

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