La biblioteca pública de hoy: nuevos espacios, nuevos bibliotecarios

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Ponència al Punt de Trobada Bibliotecària a Altea, el  19  de  maig  de  2018

El  17  de  marzo  de  2017  sucedió  una  cosa  preciosa  en  mi  biblioteca.  Una  mujer  de  mediana  edad,  sola  y  un  poco  nerviosa,  vino  a  hacer  socio  a  su  padre,  un  hombre  mayor  bastante  delicado.  Hasta  ahí  todo  normal.  La  sorpresa  vino  cuando  la  mujer  nos  contó  que  quería  el  carné  para  regalárselo  por  el  Día  del  Padre.  El  hombre, ávido  lector, no  se  atrevía  a  cruzar  el  umbral  de  la  biblioteca   seguramente  unía  biblioteca  a  algo  del  ayuntamiento,  funcionarios,  trato  reacio y  pensó  que  de  esta  manera,  regalándole  el  carné  y  un  libro  en  préstamo,  obligatoriamente  tendría  que  ir,  al  menos,  a  devolverlo,  aunque  fuera  acompañado.  Y  en  ese  momento,  nosotras  ya  nos  encargaríamos  de  mostrarle  que  podía  ir  tranquilo  y  a  gusto  a  la  biblioteca,  porque  le  trataríamos  muy  bien.  ¿Precioso  no?  Pues…

¡Esa mujer es biblioteca!

Porque, igual suena raro en una mesa como la que estamos celebrando hoy, pero tengo que decir que cada vez estoy más convencida de que ya no hay bibliotecas: solo hay espacios y bibliotecarios.

Y eso es lo que hace biblioteca. Y esta mujer es biblioteca porque supo detectar la necesidad de su padre, y buscó la solución, a pesar de los obstáculos, para que esa necesidad se viera cubierta. Y esa es la única (¡y enorme!) función de las bibliotecas en el momento en el que estamos: detectar necesidades, que incluso a veces ni siquiera las personas saben que las tienen, y propiciarles la solución con el armamento tan potente que alojan las bibliotecas.

Y sí… seguro que quieren saber el final de la historia, pero… eso luego, que en el papel de las bibliotecas también está el mantener la expectación y crear curiosidad… ¡dar vidilla a la gente!… así que, continuemos…

Que creo que hoy las bibliotecas lo que tenemos es, no solo que detectar necesidades, sino crearlas.
Ana Valdés

Y hacer ver a la gente que tiene esas necesidades. Por eso en las bibliotecas de Villena nos empeñamos en sensibilizar a todos los habitantes del municipio (es lo que tienen las bibliotecas municipales, que van desde el niño que va a nacer hasta el habitante más longevo con todo lo que ello conlleva) y tenemos que convencerles de que han de poner una biblioteca en su vida para ser felices.

Usuaris Biblioteca VillenaY las bibliotecarias les damos muchas vueltas a la cabeza para crear esas necesidades… porque recordemos que ya no existen bibliotecas, sino bibliotecarios y bibliotecarias que crean mundos en cada uno de nosotros desde el embarazo: explicándole a las mujeres que han de criar a esa criatura que llevan dentro en un mundo lleno de palabras que van a ser su mejor instrumento para crecer sanos en esta vida, y que esa necesidad de palabras se puede generar incluso desde antes de haber nacido.

Y que después de que el niño haya nacido, no están solas para seguir creciendo en esta sociedad de lecturas, cuentos, historias, canciones… en definitiva, este mundo de comunicación que tanta falta hace en la actualidad. Pues ahí, en la necesidad de comunicación también tienen su función las bibliotecas.

Y así los bebés nacerán ya con una necesidad que les hará incluso abalanzarse sobre los libros.

Y la necesidad de aprender a escuchar, a veces no solo escuchar con el sentido del oído, si no también escuchar las caricias que no obtienen en casa. Este fue un programa que tuvimos que se llamó “Lecturas que son caricias”, en las que niños gitanos principalmente, carentes de mucho afecto, se acercaron a la biblioteca y dimos a conocer a sus padres y madres el bien que les hacía ser acariciados y susurrados con palabras.

Y los niños crecen, pero no dejamos de repiquetear que las bibliotecas tienen algo para ellos, algo que les encanta, aunque no puedan explicar qué es. Por eso seguimos trabajando con las guarderías, primero y luego con los colegios; porque solo a través de los colegios, en las campañas anuales, absolutamente todos los niños y niñas de la población entrarán a la biblioteca y la conocerán, aunque solo sea en esas sesiones. Y si entran y la conocen, puede ser que alguno se enamore. Solo se puede amar lo que se conoce. Y si se enamoran, aunque sea hagan muy mayores…¡cualquier tarde necesitarán una biblioteca!. Y por ello seguirán acudiendo a ella. Cada uno para una cosa.

Algunos porque las circunstancias hacen que la biblioteca sea su casa, donde encontrar calor, cobijo y atención; amor en definitiva.

  • porque la biblioteca es donde escuchan las palabras que nunca le cuentan
  • descubren que es ahí donde se pueden leer otras cosas que no son libros, aunque al final siempre haya que recurrir a ellos, pero de otra manera.

Y por eso la biblioteca es el espacio que se adapta a cada uno de los usuarios y a cada necesidad de cada momento.

Bebeteca VillenaY por eso una biblioteca puede ser un lugar ideal para los bebés o de repente convertirse en un restaurante, un museo, un hospital médico donde sanar libros… y mentes; un café literario donde las mujeres pueden leer, aún sin saber leer; un lugar de acampada para hombres adultos al que hace muchos años nadie les ha contado un cuento y ahora les enseñamos a hacerlo y a disfrutar con ello, porque la ternura y las palabras también son cosa de hombres; un espacio de celebración (literal) de la palabra; un lugar de información, por supuesto, pero también de concienciación del poder de las mujeres.

Pero sobre todo un lugar de reunión donde poder expresar, compartir, escuchar y sorprender. Porque todos tenemos necesidad de ello en nuestra vida, y la biblioteca te lo puede dar. Aunque también puede ser un cine donde comer palomitas o incluso un plató donde recibir por todo lo alto a nuestra usuaria número 15.000; o un escenario para los mejores conciertos de rap que hacen que la biblioteca se llene de letras y buena literatura en forma de música, y de gente jovencísima pululando por ella.

Pero eso solo se consigue gracias a los bibliotecarios que construyen bibliotecas que son todo lo que no parecen, pero que calman penas, sanan carencias y traen alegría, conocimiento y placer. Si siempre hemos dicho que las bibliotecas son un mundo, ahora hay que decir que el mundo lo portan los bibliotecarios. Y por eso, porque este mundo tiene manos y pies, es un mundo vivo, con fuerza, con movimiento, exactamente como han de ser las bibliotecas ahora.

¿Y qué pasa con el Sr. Antonio?

¡Después… que en esta sociedad también hay que cultivar la paciencia! Y eso también puede ser función de la biblioteca.

Decíamos que las bibliotecas son los bibliotecarios, pero como dice mi querida bibliotecaria de San Miguel de Salinas, Graciela Conesa…

La biblioteca no es el espacio… ¡el espacio es la biblioteca!
Y por eso hay que salir a la calle, abrir las puertas y salir, aunque sea a la terraza, para hacerse visibles.
Graciela Conesa

Y buscar y presentarnos a la gente que no se acercará a una biblioteca porque, igual por idioma, cree que no tenemos nada que aportarles. Porque cualquier lugar es biblioteca, un centro de salud, donde se pasan muchos tiempos muertos con niños, sin nada que hacer, ¿de verdad pensáis que no se tiene necesidad de una biblioteca allí?

Sacar la biblioteca a la calle, yendo al teatro en grupo, por ejemplo, pero como biblioteca unida, que jamás será vencida. Y también contar a muchos colectivos lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer alcanzando a los futuros docentes, metiendo nuestras narices en todo lo que huela ligeramente a libros, lectura, etc. porque cualquier foro es buen lugar para que aparezca la biblioteca.

Porque queremos que venga gente, que nos conozcan, siempre de manera voluntaria, claro, pero si no van, ¡los llevamos!. Porque hay que traer gente a la biblioteca, porque sí, porque otra función es la de hacer de “comerciales bibliotecarios”.

Por eso también subimos la biblioteca al escenario, salimos de nuestro espacio. Repito, cualquier lugar es biblioteca. Y cualquier acto es bueno para reivindicar que las bibliotecas existen, aunque sea con máscara y no se nos vea bien.

Y también la socialización es hacer biblioteca, y conseguir que mujeres gitanas salgan solas, a cenar, junto a otras mujeres ¡eso solo lo consigue la biblioteca! Porque también se entiende que la biblioteca es un lugar seguro, y sobre todo, un buen lugar.

Y si hay que bailar se baila, porque todo lo que se cuece en el pueblo, es trabajo de la biblioteca. Y salimos a la calle, siempre, para apostar también por los autores locales, que son los que le dan un valor añadido a nuestra biblioteca particular, aquellas obras que solo encontraremos en nuestra sección más especial, la local.

Y siempre de fiesta, alegres, con muchas cosas por enseñar, por mostrar y por qué no, por demostrar que somos completamente necesarias para dar alegría a la gente. Pero siempre en la calle, por si todavía no nos conocen. Y en todas las épocas del año: en primavera, tómbola; en navidad, cesta literaria… actividades sociales en pro de las asociaciones de la ciudad. Porque también a nivel asociativo nos necesitan, no solo a nivel personal.

Las organizaciones, sean como sean, ¡necesitan bibliotecas! ¿Para qué? Para lo que sea…pero nos necesitan.
Ana Valdés

Y por supuesto, utilizando los medios de comunicación: prensa, radio, televisión, redes sociales… Llegando incluso ¡a la iglesia! ¡o al pregón de navidad! Porque si las bibliotecas son sus bibliotecarios, se es bibliotecario las 24 horas del día, y hay que aprovechar cualquier resquicio para ello, para reclamar su papel; es lo que llaman advocacy y del que tanto he aprendido gracias al colegio de bibliotecarios.

Bueno… y en este punto… ¿qué tal el Sr. Antonio?

Pues sí, El Sr. Antonio acudió… ¡él solo! A devolver su libro, emocionado por la repercusión de su historia, pues le hicimos saber que un escritor local, Francisco Javier Rodenas, se había inspirado en este hecho para escribir la columna del mes de marzo del periódico local Portada.info, y que allí mismo leyó con asombro. Se llevó prestados dos libros más, porque el que le había llevado su hija le había gustado mucho. Se dejó aconsejar por la bibliotecaria y se fue feliz por descubrir un nuevo mundo para él, que recordemos, en principio no necesitaba, pero sin el que ahora no viviría igual. Y ahora estamos encantadas con tener un nuevo lector de tan solo 77 años que sigue recorriendo las estanterías de nuestra biblioteca.

Porque otra función de la nueva biblioteca es hacer protagonistas de su propia vida a sus usuarios, sentirse importantes, ser importantes en su biblioteca. Y eso también lo conseguimos con Antonio.

Punt Trobada Altea-Ana Valdés

Porque en definitiva, donde haya un bibliotecario,
sea el espacio que sea en el que se encuentre…
¡ahí hay una biblioteca!

 

 

Autora: Ana Valdés Menor. Técnico Medio de las Bibliotecas Públicas Municipales de Villena, encargada de las actividades de animación de las bibliotecas, especialmente las dirigidas a los bebés. Reparte su tiempo con la tutoría en el @teneo de la UOC, dirige un programa de radio local “La música que esconden los libros” y coordina un club de lectura poco clásico en la librería Ítaca, denominado “Entrelibros”.

E-mail: anamos68@gmail.com

http://www.villena.es/biblioteca/informacion/

E-mail: biblioteca@villena.es

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